Mostrando entradas con la etiqueta San Francisco Gig Report. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta San Francisco Gig Report. Mostrar todas las entradas

septiembre 28, 2011


SAN FRANCISCO GIG REPORT
______________________________________

CIBO MATTO
Con THE CHAIN GANG OF 1974
25 de junio


La mejor manera de enterarte que en un par de semanas vas a ver a uno de TUS grupos, es topándote con una marquesina que te lo informe mientras caminas por la noche en busca de un bar. Eso sí, no invites a quienes te acompañan en esa búsqueda si se trata de veinteañeros con más sed de alcohol y menos auto-control que tú.
Photo by Michaelz1


Those were the days

Mi primer contacto con estas japo-nuyorkinas fue durante un madrugonazo por ahí en 199?, cuando vi el video de Know Your Chicken en MTV y lo tomé como un chiste que no me daba risa. Poco después, cuando vi el de Sugar Water en otro madrugonazo, fui menos prejuicioso/obtuso, aunque tampoco salí corriendo a buscar el Viva! La Woman. No fue sino luego de un par de años cuando, atraído por su portada en los anaqueles de Esperanto, compré el Stereo Type A -1999- para engancharme instantáneamente. La semana siguiente regresé por Viva! La Woman -1996-. Pero justo por aquella época se separaron y me dejaron con ganas de más.

These are the days

Luego que a principios de los 00's Yuka y Miho partieran caminos para hacer -adorable- música por separado,  llega el terremoto/tsunami japonés en marzo de 2011, impulsándolas a reunirse y hacer un par de conciertos benéficos junto a gente como Sonic Youth, MIke Patton y Patti Smith. Terminan saliendo tan bien que el par de expatriadas decide girar más allá de Nueva York y darle el gusto a otras ciudades de volver a escucharlas. Un gusto que muchos más tendremos en 2012 cuando su nuevo disco esté listo, como ya anunciaron.

La 4ta. parada del grupo fue San Francisco, en el evocador club Bimbo's 365, en North Beach, donde se concentran suficientes italianos como para que la zona norte del distrito se conozca como Little Italy, así que da gracia imaginar las caras arrugadas de los residentes al ver esa marquesina que anunciaba Cibo MattoComida Loca en italiano.

Lo que no estuvo gracioso fueron los momentos previos al concierto. Por culpa de los veinteañeros con tendencia al alcoholismo del 1er. párrafo, estaba retrasado y lejos del lugar, lidiando además con una ausencia de taxis lo suficientemente estresante como para sudar estando a 10° ó 12°. Los teloneros ya habían terminado su show mientras yo seguía esperando en una avenida distante bajo una llovizna que estaba haciendo la situación más tragicómica. Hasta que apareció el taxi salvador y aproveché para deshacerme de los ya-casi-borrachos para abordarlo con l@s-aún-sobri@s. Acelerador bien balanceado; lo suficientemente apretado como para llegar rápido y lo prudentemente soltado como para no chocar contra algún poste. Mientras tanto, las protagonistas estaban montadas y habían tocado Beef JerkyLe Pain PerduSugar Water y Spoon. -me enteré después de ver el setlist aquí.

Cibo Matto at Bimbo's 365. June 25th. 2011. Photos by Michaelz1

Cuando por fin tuve la dicha de traspasar la puerta de entrada, las vi acompañadas de nuevos músicos -ni Sean Lennon, ni Timo Ellis- mientras Miho iba por la mitad de sus rapeos en BBQ. Justo después empezaba las melodía apacible de Moonchild, que resultó totalmente terapéutica para mi, era como si me dijeran "tranquilo, ya estás aquí".

Y sí, al menos estuve ahí a tiempo para escuchar también Tenth Floor Ghost Girl, una canción nueva, durante la que salieron a escena como 5 personas cubiertas con sábanas en modo fantasma cutre. También a tiempo para rapear con ellas -sin gritar, la gente quiere escuchar al grupo, no a un fan que quiere demostrar que se sabe las canciones- esas letras absurdas y divertidas de Sci-Fi Wasabi y Birthday Cake: los momentos más eufóricos de la noche.

Todos los presentes sabíamos que en el encore iban a tocar Know Your Chicken, pero antes lanzaron la densa y viscosa Blue Train, estoy seguro que para sorpresa de muchos. La canción del pollo anarco-punk fue la última de la noche, para los coros invitaron a acompañarlas en tarima a los de Chain Gang of 1974, de los que se nota que Miho Hatori no tenía idea:
_________________________________________________


 Miho: ...and now with us: Chain Gang of 19...

Yuka: 74!

Miho: ...Yeah!!! 74!!!

__________________________________________


Al salir del salón principal vimos que estaban encargadas de la mesa con merchandising en el "lobby" del local, oportunidad para conocerlas. Franela comprada, foto tomada, franela firmada. Final con recompensa luego de un comienzo con angustia. 


¡Welcome back & bon appétit!


septiembre 06, 2011


SAN FRANCISCO GIG REPORT
________________________________________

YELLOW MAGIC ORCHESTRA
Con PREFUSE 73
27 de junio

Era la primera vez desde el '81 que Yellow Magic Orchestra tocaba en los States; un pequeño gran acontecimiento que movió a gente de otras ciudades hasta la "sucka free city". Había que  estar en el regreso de los Kraftwerk japoneses.


Por motivos de constante y divertida sobreactividad no había comprado mi entrada, eso lo dejé para última hora al mejor estilo veneco. Así que unos 20 minutos antes que comenzara el show me abría paso por las calles entre gente que caminaba a velocidad de crucero porque no estaban ansiosos temiendo perderse a YMO. Unos cuantos "excuse mes" y "sorries" después, llegué hasta los poco transitados alrededores de la cuadra dark, generalmente tomada por gente homeless, donde está el teatro. A primera vista parecía que era demasiado tarde, que ya la cosa había empezado y conseguir entrada iba a ser pura ilusión, pero las 9 ó 10 personas alineadas frente a la puerta eran una esperanza. También estaban ahí para comprar sus entradas a último minuto, uno de los bouncers me dijo que si quedaban... y suficientes. Los que estábamos en la cola nos preguntábamos cómo podían quedar tickets para un concierto de esa talla y estando a punto de comenzar. Era un alivio que no estuviese sold out, pero al mismo tiempo nos extrañaba a quienes agradecíamos nuestra suerte minutos antes de entrar. 


Traspasada la entrada del teatro. 

Unos que otros beats hip-hoperos enterrados bajo los ruidos digitales de Prefuse 73 fueron los anfitriones que me dieron la bienvenida cuando llegué desde mi 1ra. estación obligada; la barra, hasta el balcón 4 para buscar el asiento 22 en una sala cuyo 2do. piso estaba lleno... de sillas vacías ¿Acaso ahí estaban todos los que viajaron desde otras ciudades + todos los seguidores de SF? no creo que haya habido mucho más de 1000 personas en un teatro que tiene capacidad para 2250. Lo bueno es que en mi fila de asientos sólo 3 estaban ocupados -contándome-, así que el confort era total, por lo que quiero agradecerle a unas 1000 personas random el hecho que se hayan quedado en sus casas ahorrándose $59,50 que seguro gastarían el próximo viernes en una discoteca bailando Pitbull.

Incluido como telonero apenas un par de semanas antes del concierto, Scott Herren -A.K.A. Prefuse 73- se refugiaba tras su laptop y consola junto a un músico invitado que hacía lo mismo. El repertorio elegido fue su lado más ambiental, sólo de vez en cuando sonaban algunos breakbeats que se abrían paso entre la gruesa película de ruido blanco que estaba cubriendo la sala, siendo la mayoría de su set un paisaje abstracto que hubiese ganado mucho más con las pistas de esas voces femeninas recurrentes en sus discos; Zola Jesus, Trish Keenan -R.I.P.-, Claudia Deheza, etc. En fin, lo diferente que es su música a la de YMO hizo que unos cuantos hayan dicho que terminaron siendo un telonero-a-última-hora-innecesario. Para mi fue un preludio que mereció atención y aunque tenía poco o nada que ver con lo que vendría después -electrónica, el único punto en común-, estuvo a la altura.

Luego de la pausa respectiva, en la que me dio tiempo suficiente para volver a la barra por otro ½ litro de Stella, caminar por el hall -en ese momento desierto, todos sentados adentro en la sala- viendo en sus paredes las fotos enmarcadas de músicos tocando ahí en los últimos años y regresar a mi asiento con parsimonia grosera, comenzó YMO.

Oscuridad casi total en el teatro y un intro de esos que le dan suspense al arranque de un show; tonos del tipo ambiental con tensión cinematográfica que causaban ansiedad generalizada en el público, queriendo saber de una vez con cuál canción iban a empezar el repertorio. Hasta que soltaron las melodías orientales de Firecracker, dimos una ovación-flash para no interrumpirlas y ahí mismo todos en absoluto silencio dejando que los ritmos electro-pop pionero del grupo fuesen los únicos sonidos presentes. Todos sentados, tratando de bailar lo menos efusivamente posible en nuestros respectivos asientos para no vernos ridículos a medida que sonaba clásico tras clásico; Seoul MusicBehind The MaskCosmic Surfin', Rydeen... Ryuichi Sakamoto frente a su sintetizador, cantando con vocoder, megáfono o a micrófono limpio, según lo pidiera la canción, mientras la dupla Takahashi / Hosono lo acompañaban en las voces, sintetizadores y bajo junto a 3 músicos adicionales encargados de más sintetizadores y batería. Pocas palabras entre tema y tema,  que sonaban con impecable ejecución, digna de unos experimentados profesionales japoneses. El encore fue de 2 canciones, la última de ellas Tong Poo, otra de las -más- legendarias del grupo. Luego sí pudimos dar la ovación extendida que tanto estábamos queriendo dar desde un principio. 

agosto 03, 2011


SAN FRANCISCO GIG REPORT
________________________________________

THE RAVEONETTES
Con TAMARYN
10 de mayo
Los daneses Raveonettes iban a darle música a un local testigo de la época del jazz y la prohibición, del nacimiento del rock, las guarradas punk y la diversidad de alternativas musicales contemporáneas. Un lugar con clase y elegancia de décadas lejanas, donde puedes imaginar vendedoras de cigarros que pasean por sus instalaciones mientras mujeres que fuman con boquillas de 10 cms. se ríen de chistes malos que hombres de negocios cuando menos dudosos les cuentan para terminar de hacerlas caer. Todo esto musicalizado por la respectiva big band que se da duro sobre el escenario. Cualquier show aquí -imaginario o real- es una experiencia para recordar. 



No sé a cargo de quién estuvo la elección del acto telonero; si del manager de Raveonettes, de los propios Raveonettes o de algún departamento del local. Pero haya sido quien haya sido no pudo haber encontrado a nadie más acertado que Tamaryn

Con un sonido shoegazístico entre la psicodelia casi ambient de Mazzy Star -aura gótica incluida - y la disonancia en slow motion de Raven in the Grave -el nuevo disco del dúo danés protagonista de la noche- la música de este otro dúo, la neozelandesa Tamaryn y el productor Rex John Shelverton, asistidos en tarima por otro par de músicos, fue la antesala perfecta. Tanto, que de haber sido posible técnica y logísticamente, el final de su set pudo haberse mezclado con el comienzo del de Raveonettes en un mash-up de ensueño. Luego busqué el único disco que tienen hasta ahora; The Waves -2010- y di con los nombres de la canciones. Títulos  como Love (Fade)Haze InteriorChoirs of WinterDawning o Cascades dan una idea de la melancolía reverberante de su sonido. 

Una vez terminado el primer acto, las cornetas se encargaron de amenizar el intermedio con un pop vocal de antaño, seguramente disponible en viniles de 78 RPM. Aunque no estoy familiarizado con los artistas musicales de aquella época -30's, 40's-, una investigación rasante por la web me hace estar casi seguro que se trataba de cantantes como Bing CrosbyMel Tormé o Johnny Mercer


Una vez que música y luces se iban por fade, todos nos callamos para recibir a Sune Rose Wagner y Sharin Foo, quienes vinieron acompañados por otro par de músicos a los que les tocaba encargarse de 2 baterías y 2 guitarras adicionales.


Comenzando con 3 canciones nuevas que mantenían el mood -aunque con más personas ya- de Tamaryn, un sonido fuerte pero con más melancolía que descarga; Recharge & Revolt, War in Heaven, Apparitions y unas cuantas más del disco nuevo para presentar más de la mitad de sus canciones recientes. Del Whip it On -2003- sonó My Tornado y Attack of the Ghost Riders con los dos bateristas dándole al unísono mientras Sune y Sharin los acompañaban con las cuerdas ¿o era al revés?  Noisy Summer del Chaing Gang of Love - también 2003- también cubrió las expectativas noisy, The Love Gang fue la otra que tocaron de aquel disco. Pero del In and Out of Control -2009- sólo se acordaron de Heart of Stone, me quedé con ganas de escuchar Breaking into Cars o Break Up Girls, por ejemplo.


The Raveonettes at Bimbo's 365. May 10th. 2011. Photo by Kevin Henderson. Published by SF WEEKLY


Las canciones se sucedían sin escuchar palabras de ninguno de los dos, hasta que por ahí en la 5ta. Sharin, sonrisa sumisa en cara, explicó: "We get shy when we come to San Francisco, I don't know why". Pero no importa qué tan tímidos hayan estado, la ejecución de las canciones era perfecta, densa, al igual que la iluminación, tenue y a veces sólo a cargo de los neones verticales que tenían de background.


Tal vez el día siguiente Sune se iba a dar una pasada por el Beat Museum, que está a pocas cuadras de Bimbo's. Este museo honra la obra y memoria de Jack Kerouac, a quien el músico danés tiene tatuado en su brazo derecho. "If you haven't visited The Beat Museum ...you don't know Jack" dice un afiche en la entrada. Seguro ese día habría un grupo de fans de The Raveonettes esperando ver a por lo menos uno de sus integrantes para decirles lo bueno que estuvo el show. Lo merecían.

julio 27, 2011


SAN FRANCISCO GIG REPORT
________________________________________

ECHO & THE BUNNYMEN
Con KELLEY STOLTZ 
19 de mayo

Cuando la trayectoria de un grupo se remonta a más de 30 años y 13 discos, seguirle la pista a todo su material se convierte en una tarea que sólo los fanáticos más entregados están dispuestos a hacer. Pero para aquella noche el repertorio de ese grupo, Echo & The Bunnymen, iba a consistir únicamente de sus 2 primeros -y legendarios- discos; Crocodiles -1980- y Heaven Up Here -1981-, que serían tocados de principio a fin en el no menos legendario TEATRO The Warfield.


la zona < EL TEATRO
Queda en una de las cuadras del tristemente célebre Tenderloin. Si vas caminando en dirección sur por Market Street desde la zona family friendly que bordea los alrededores de Union Square y notas que el ambiente se torna algo dark y ves a homeless mezclados con personas de dudosos hábitos, sabes que estás cerca de The Warfield, que está al lado de un strip club llamado Crazy Horse


Con una fachada modesta y una marquesina que ha llevado rosca desde quién sabe cuándo, entrar a este TEATRO es como cruzar un portal hacia el apogeo de la época victoriana. Con su hall de entrada donde hay una pared llena de posters enmarcados que muestran a un montón de artistas en plena acción sobre su escenario y conducen al pasillo que te llevará hasta cualquiera de las entradas al recinto principal; un TEATRO majestuoso -86 años de historia- con 3 niveles desde donde 2250 personas pueden disfrutar una visual privilegiada del show. Una vez dentro, sólo te puedes preguntar ¿Esto de verdad queda acá?




Mi lugar para esa noche era en general admission, que para este concierto estaba libre de sillas. Sobre nosotros, las filas de asientos enumerados, todos ocupados. Lo primero, ir a una de las 3 barras para la cerveza respectiva; un vaso como de un litro que iba a campanear durante al menos la primera mitad del show de los Bunnymen, que estaba arrancando... ahí me di cuenta que llegué tarde para ver al telonero, Kelley Stoltz. Sorry Kelley, directo al grano. Ya Ian McCulloch saludaba a la ciudad antes de comenzar la 2da. canción mientras me abría paso entre punks encrestados, señores de 50, gente contemporánea y miembros del staff estresados. 


La primera parte del set fue Crocodiles con una dosis extra de fuerza. El sonido era perfecto aliado de la contundencia con la que estaban tocando aquellas canciones de 1980; Monkeys, Crocodiles, Villiers Terrace, Read it in Books, Happy Death Men, cambiaban sus guitarras limpias, típicas del post-punk, para darle un carácter que tenía más punk que post. Seguro los encrestados se estaban dando banquete, en realidad, todos nos lo dábamos, era imposible no cabecear con tanta intensidad. Al terminar de tocar ese disco, nos dieron un par de canciones extra, una de ellas Walk on the Wild Side de Lou Reed.


Echo & The Bunnymen at The Warfield. May 19th. 2011. Photo by Paige K. Parsons. Published by The Color Awesome


Una vez terminado el 1er. set del concierto, había un break de unos 15 minutos, "go out and smoke a cigarette... or whatever" sugería Ian.


Si todo el disco Crocodiles sonó potente, no podía esperar para escuchar cómo iba a sonar Heaven Up Here, el siguiente disco, que originalmente es más denso y fuerte. Hasta que arrancó Show of Strength con toda la masividad sonora esperada. El público inmerso en el performance, siendo parte de un show de colección y pasándola igual de bien que el propio Ian, famoso por su temperamento y comportamiento impredecible, pero que esa noche estaba en el mejor de sus humores: "even a shitty mood can go away when we perform here", había dicho al principio de la noche -en la que no paró de fumar-. With a Hip y Over The Wall siguieron llenando el teatro de power mientras el grupo, cuyos únicos miembros originales eran Ian y el guitarrista Will Sergeant, demostraba total dominio del repertorio, dándole además ese toque extra de adrenalina.


Echo & The Bunnymen at The Warfield. May 19th. 2011. Photo by Paige K. Parsons. Published by The Color Awesome

Tocado todo el Heaven Up Here, hicieron la despedida-fake reglamentaria para dejar el escenario y ver qué tan duro -y durante cuánto tiempo- podíamos aplaudir hasta que se montaran otra vez. Se hicieron rogar, tal vez durante unos 5 minutos les estuvimos inflando el ego a punta de aplausos. Y entonces salieron. Ian dijo "this is one of the five best songs in history" y arrancó la que muchos pensamos iba a ser una gran ausente por no pertenecer a ninguno de los 2 discos de la noche: The Killing Moon. Sin embargo a mitad de canción Ian mandó a parar al grupo y volver a empezar, esta vez no la cantaría él sino el público. No estoy seguro si lo hizo para darle interacción al show o simplemente porque no le provocaba cantarla. 

Una noche que pudo haber sido de música nostálgica sino fuera por el hecho que ha influenciado a tantos grupos y artistas actuales que la han mantenido vigente y siempre presente. Si Ian si, genial.


julio 18, 2011


SAN FRANCISCO GIG REPORT
________________________________________

BLONDE REDHEAD
Con THE LUYAS y BASS DRUM OF DEATH
30 de junio

Casi dos meses antes de este concierto en The Independent, hubo dos fechas en las que tocó TV On The Radio y no pude ir porque las entradas, como era de esperarse, quedaron sold out. En ese mismo momento, mientras lloriqueaba, vi en la agenda del local a Blonde Redhead, así que tomé las previsiones necesarias y compré la entrada instantáneamente. Un par de semanas después también quedaron sold out.

Con grupos de tal calibre es comprensible que se agote la disponibilidad de tickets, pero cuando te enteras que el local puede albergar a un máximo de 500 personas te das cuenta que  debes comprar el tuyo con al menos un mes de anticipación si de verdad quieres ir. Esa precaución traerá como recompensa ver a algunos de tus artistas preferidos en un local con sonido perfecto, iluminación inmejorable y ambiente privilegiado por la cercanía e intimidad. 


Para la tarde de aquel día tenía un inesperado e indeseado viaje a Sacramento por motivo de inesperadas e indeseadas diligencias relacionadas con Cadivi. Y aunque de San Francisco a la capital californiana sólo hay hora y media en tren, el reloj corría y la puntualidad estadounidense de los conciertos me hacía temer lo peor.

Sin embargo sólo me perdí a Bass Drum of Death, el primer acto. Luego se montaron los canadienses The Luyas para tocar su evocadora música de carácter totalmente indie y actitud experimental que por momentos me recordaban a Deerhoof. Se notaban algo tímidos por preceder a Blonde Redhead, "Es increíble estar abriéndoles, es como venir a verlos gratis" decía su vocalista, Jessie Stein. El público no estaba muy receptivo; en las partes calmadas de las canciones se escuchaba más a la gente hablando que al grupo. Además de eso, los aplausos tenían más dosis de educación que de emoción, algo injusto teniendo en cuenta lo interesante de la propuesta, que si bien no vino acompañada del performance más deslumbrante de la historia, merecía un mayor reconocimiento.



The Luyas at The Independent. June 30th. 2011. Photos by Mikka Skaffari. Published by The Owl Mag



Luego, a lo que vinimos; la japonesa Kazu Makino con los gemelos italianos Amedeo y Simone Pace.


Penny Sparkle esconde más de lo que viejos seguidores de Blonde Redhead han encontrado. Sólo es cuestión de tiempo hasta afinar el oído y ponerlo a tono con la nueva dirección del grupo.  Cada vez más lejos del rastro avant-garde que los caracterizó en su primera etapa -dentro de la que habían momentos de melodía y mood-, han venido relajándose con el tiempo, desligándose de la experimentación ruidosa y orientando su sonido totalmente hacia direcciones de tranquilidad, cada vez con mayor participación de sintetizadores, todo más dreamy. Así prefieras al BR ruidoso sobre el BR dreamy, debes reconocer que ambos suenan como lo que son: músicos de alto nivel haciendo música de alta factura. Y eso es lo que sonó aquella noche en The Independent



Blonde Redhead at The Independent. June 30th. 2011. Photos by Mikka Skaffari. Published by The Owl Mag

La siempre provocativa Kazu salió con una chaqueta de la que luego se iba a despojar para seguir contoneándose con más comodidad y danzar en trances que deben haber mantenido al público hipnotizado -no estoy seguro de eso, estaba hipnotizado-. Pero cuando le tocaba cantar a Amedeo, ella nos daba la espalda y se mantenía estática tocando su guitarra. Respeto y consideración japonesa.

Era de esperar que el set estuviese compuesto principalmente del BR moody, con mayor presencia de Penny Sparkle; Here Sometimes, Not Getting There, Black Guitar y la propia Penny Sparkle fueron las elegidas de su más reciente entrega. In Particular -Melody of Certain Damaged Lemons, 2000-, Falling Man -Misery is a Butterfly, 2004- Dr. Strangeluv -23, 2007-, fueron algunas de las otras que tocaron bajo una iluminación tenue, que hacía la experiencia aún más etérea.

Obviamente en el encore sonó Equus. Kazu cantaba con distintos tonos sobre la pista de su voz en la canción original, dándole doble textura y un sentido de urgencia extra. El final de la canción se convirtió en un jamming vocal donde sus gritos tomaban frecuencias dramáticas a los que la batería de Simone y la guitarra de Amedeo complementaban en una descarga que provocó la ovación final del público. Así se cerraba una actuación impecable reservada para las 500 personas que compramos nuestras entradas con suficiente anticipación. Inolvidable.


julio 14, 2011


SAN FRANCISCO GIG REPORT
________________________________________

BLACK LIPS
Con CEREBRAL BALLZY y PERSONAL & THE PIZZAS
11 de junio




En la página de esta sala de conciertos se refieren a Slim's -el local donde tocó Wire en abril- como su club hermana... en femenino -¿?-. Más allá del género, la comparación no está descabellada teniendo en cuenta que ambos lugares ofrecen conciertos de grupos con vena rockera independiente, poco masivos pero valorados por pequeñas legiones de seguidores. Aunque si lo anterior significa un vínculo sanguíneo, ambos lugares tienen unos cuantos hermanos -y hermanas- no reconocidos dispersos por todo San Francisco.  

Sin embargo TGAMH es uno de los que más resalta. Con su decoración vintage y grandiosa, compuesta por columnas y detalles en madera que hace juego con su tamaño; a mitad de camino entre pequeño y mediano. Su capacidad es para alrededor de 600 personas de pie frente al escenario y unas 200 más en los balcones del segundo piso que rodean el escenario y la "arena", de las cuales 100 pueden estar sentadas. Directo a reservar mi silla en el balcón izquierdo cerca de la tarima. En el segundo piso unas camareras te sirven lo que quieras comer o tomar, así que no hay necesidad de ir hasta la barra con riesgo a perder un puesto casi perfecto desde donde puedes descubrir el porqué Black Lips ha tenido tanto hype y buzz por parte de público y crítica.



Con un nombre como Personal & The Pizzas no me hago muchas expectativas para el primer grupo. Con pintas y concepto visual rockabilly-ramonesco, la música de estos señores puede hacerlos clasificar en un concurso donde se busque una banda que versione Ramones. Ni más ni menos, no suenan mal, entretienen por un momento, pero luego quieres que se bajen y pongan un disco de Ramones hasta que se monte Black Lips. Por cierto, tienen una canción que se llama Joey cantada con la melodía de I Wanna Be Your Boyfriend, eso estuvo divertido, una combinación bastante Personal.

Cerebral Ballzy

Cerebral Ballzy: Hardcore desde Brooklyn con unos jóvenes adrenalíticos que obviamente son fans de Dead Kennedys. Sus canciones de entre 1 y 3 minutos a toda velocidad y gritos que no revelaban ni una pista acerca de lo que decían, encendieron la olla en el dancefloor, comenzando a calentar al público que esa noche había ido a por todo. En The Great American Music Hall no sólo el público tiene casi total libertad para descargar su energía pueril, también el grupo; el cantante del combo hardcorero se lanzó repetidas veces al público quien lo paseó por la zona de la olla antes de regresarlo a la tarima, donde brincaba y seguía gritando para luego montarse sobre una corneta y brincar hacia la tarima otra vez. Todo muy divertido, viéndolo sentado, tomándome una cerveza y hablando con los vecinos del 2do. piso; una pareja de Puerto Rico que me decía que en la isla también se escucha "música chévere".

Desde hace tiempo me pregunto si es que no tengo la capacidad de apreciar al 100% algo tan cool como estos sureños que sí, eran lo-fi, pero igual clamaban por algo más de producción. Sin embargo al escuchar Arabia Mountain, el disco nuevo, comencé a engancharme. Mark Ronson les ha hecho un inmenso favor al pulir el sonido del grupo sin sacrificar sus guarradas características. Ahora se aprecia mejor aún su fuerza. Y no hizo falta sobreproducirlos para que grabaran su hasta ahora, mejor disco.

Sus shows en vivo son el hecho por el que han causado más buzz. Esa inclinación a vomitar, besarse entre ellos, incendiar instrumentos, desnudarse y demás gimmicks sacados de la agenda del shock atraen a la gente. De hecho fue parte de lo que me llevó a verlos.


Pero esa noche estuvieron tranquilos, han crecido y madurado, ya son unos hombrecitos en sus veintes; la edad promedio del público en el 1er. piso, quien en todo momento desató el caos que no se veía en tarima. Moshpit, stage dancing, crowd diving, beer throwing y demás demostraciones de adrenalina concertera con nombres en inglés fueron la constante, muy al contrario de su local "hermana" Slim's, donde todo eso queda prohibido. La perfecta visual desde mi área del balcón hizo que me arrepintiera de no llevar -casi- nunca una cámara a los conciertos, hubiese podido tener un álbum completo de antología llamado "Moshpit, stage dancing, crowd diving, beer throwing". Por el contrario, el grupo se limitó a dar brincos y de vez en cuando batear con la guitarra vasos de cerveza medio vacíos. Aparte de eso, tocaron.  




Black Lips at The Great American Music Hall. June 11th. 2011. Photos by Victoria Smith. Published by SFCRITIC

Mi playlist pre-concierto empezaba con Sea of Blasphemy -Los Valientes del Mundo Nuevo, 2007-, seguida de Family Tree -la que abre el disco nuevo-, justamente las 2 primeras canciones del set. Modern Art y Dumpster Dive son otras de las nuevas que recuerdo, a parte de O Katrina -Good Bad Not Evil, también de 2007- y unas cuantas más que no había escuchado pero me mantuvieron igual de satisfecho que el resto del repertorio. Con un sonido mucho mejor que el de sus discos antes de Arabia Mountain, la actitud desatada del público era comprensible, el rock de bar acabatrapo que salía de las cornetas era suficiente para entender el buzz que causan sus shows más allá de su comportamiento en tarima. Los tipos prácticamente acaban de salir de la adolescencia, pero la confianza y soltura con la que tocan hace que la música fluya en un mar de euforia en el que todos los presentes están dispuestos a ahogarse. 


Entré medianamente escéptico y salí convencido, con disco y franela nueva. Black Lips rocks, y en vivo más.


Black Lips at The Great American Music Hall. June 11th. 2011. Photo by Victoria Smith. Published by SFCRITIC